Inspirada en la experiencia de caminar por una noche de verano
iluminada por la luna, Llanos construye un paralelismo entre
sus composiciones y la sensación de avanzar en la penumbra,
confiando en los suaves rayos que marcan el camino a seguir.
Cada obra de esta colección captura ese instante en el que la
luz transforma la oscuridad en posibilidad, en el que la
geometría y el color crean un puente entre lo terrenal y lo
etéreo. Como los astros que nos han fascinado desde tiempos
inmemoriales, estas pinturas están concebidas para ser faros
en los espacios que habitan, irradiando vitalidad, inspiración
y equilibrio.
La geometría en sus obras no es rígida, sino que se presenta como
un lenguaje orgánico. Sus formas y colores vibran en armonía, como
si cada lienzo contuviera un fragmento de esa noche cálida en la
que el mundo se transforma bajo la mirada de la luna que nos regala
esa iluminación interior, ese calor del alma.
Sus piezas son fruto de una investigación desde dentro nacidas
desde la intuición, en realidad, las piezas están creadas desde
otro plano, hay partes que he podido ver en momentos de meditación
o conexión espiritual, como una revelación.
“Lunas de Verano” representa el propio camino en la que la artista
se encuentra, es una llamada a la introspección y a escuchar a
nuestra propia voz interior como guía. A perderse y encontrarse en
cada trazo. A recordar que, incluso en la oscuridad, siempre hay
una luz que guía.